Lo primero que diré es que me parecen una caricatura ridícula del bully/abusivo de cada película, serie, dibujo animado, relato de ficción. El típico macho que se las cree todas. Dibujado tipo monstruo baboso. Que está convencido de que no puede ser rechazado. Pero al final (o desde un principio) sí, es rechazado. Y termina quedando como el mayor de los idiotas que por hacerse el vivo, y si todo termina bien, recibe una lección.
Las mujeres seguimos teniendo que pagar derecho de piso para poder caminar tranquilas por la calle. Esto es histórico.
Para el derecho al voto, hubo que luchar. Para el derecho al estudio, hubo que luchar. Para el derecho a ejercer, hubo que luchar. Ya tenemos esos derechos, joya.
Todo esto pasaba (incluso el derecho de caminar por la calle trancas, que nosotras todavía no tenemos) mientras a los varones siempre se les otorgó esos derechos. Nunca fue raro, no hubo que reclamarlos por su género.
Pero todavía falta la parte más difícil: la de los roles sociales que nos quieren imponer. La parte del cómo te tratan por ser de tal género/raza/orientación sexual/nacionalidad. La parte prejuiciosa de la vida privada y pública diaria. Cómo te representan en los medios según cada categoría. Qué cosas tenés que cumplir según cada categoría, sino no sos digna. Pueden usarse esas categorías para insultarte o insultar a otros.
A las mujeres no sólo nos SIGUEN diciendo que tenemos que parir, lavar platos, cocinar, ser maternales, no ser putas, pero tampoco frígidas. También tenemos que ser la femme fatale que atrae al macho. Aceptar cualquier cosa que nos digan o hagan en la calle sin nuestro consentimiento. Aceptar que nos acosen. Porque si no pudiste consentir, fue acoso. Si te tocaron, fue abuso.
Tenemos que ser admiradas por ustedes, y ustedes no pueden contenerse porque lo eligen así, porque se lo enseñaron así y eligen seguirlo haciendo. No son animales instintivos. Tienen raciocinio. Pero nunca se pusieron a pensar por un segundo que a la mina a la que le escupen su acoso le puede molestar y capaz no se los dijo por miedo a ustedes, porque son desconocidos para ella. Ustedes tienen ese poder. Ustedes pueden acosar. Ustedes nos dan miedo. Imagínense que tenemos que caminar por la calle todos los malditos días, y ustedes están ahí, esperando o no, pero por las dudas escupen. No pueden parar. Su masculinidad peligra si no nos escupen el acoso. Y no tiene nada que ver con la ropa, la facha, la edad que tengamos: con que parezcamos mujeres les alcanza, entonces escupen por ustedes. Escupen por su masculinidad. Ustedes tienen ese poder. Lo hacen porque pueden. Y nosotras, mientras tanto, nos jodemos. La pasamos mal. Pero a ustedes no les importa.
¿Por qué siguen queriendo decidir por nosotras, sexualizándonos cuando caminamos por la calle? ¿Por qué tenemos que bancarnos que nos llamen con ruidos como si fuéramos sus mascotas cuando estamos caminando? ¿Por qué no dejan de comportarse como machos asquerosos? Eso es lo que son, asquerosos. Lo que hacen es una falta de respeto hacia nuestra humanidad. Porque ante todo somos humanas, les aclaro. No somos ni la femme fatale, ni su mascota.
Podemos estar teniendo un malísimo día, queriendo despejarnos saliendo a caminar y nos vienen a recordar que ustedes mandan, que les chupa un huevo si nos molesta o no, si nos puede afectar emocionalmente o no. Somos un culo y tetas para ustedes, sin emociones ni sentimientos. No les importamos como dicen cuando los 8 de marzo o los 21 de septiembre nos regalan flores y nos tildan de hadas mágicas. Ah, pero cierto que las hadas mágicas no existen y tampoco tienen emociones. Mala mía.
Podemos estar teniendo un buenísimo día y nos lo arruinan indicándonos que ustedes son dueños de la calle. Nos venimos sintiendo divas y nos sentimos culpables de nuestra seguridad, que por cierto, nos costó años construir y sacar a la luz. Aún siendo seguras de nuestros cuerpos y ropa, sentimos culpa. Lindo sentimiento ¿no?
Podemos ser nenas de 9 años, y ustedes nos marcan el territorio de la forma más horrible. Somos nenas de 9 años que no entendemos por qué de repente nos violan la inocencia, que no entendemos por qué de repente llamamos tanto la atención de hombres grandes, que podrían ser nuestro papá o nuestros abuelos. Somos nenas de 9 años a las que nos va a costar salir de nuestras casas por la vergüenza que nos provoca cada señor grande (desconocido o no) que nos diga con tono lascivo "pero qué linda y grande que te estás poniendo". Somos esa nena de 9 años que no entiende qué ropa ponerse para que no le digan ni hagan nada, que no sabe si volver a pasar por tal o cual calle. No hay libertad ahí.
Por eso nos costó construir y sacar nuestra seguridad a la luz. Porque ya de nenas nos sacaron la seguridad y felicidad de la infancia de salir afuera a jugar o hacer lo que nos guste. Nos marcaron el territorio horriblemente.
Sí, con más de 20 o 30 años, el miedo a que te molesten y a tener que contestar porque ya no no nos bancamos esta injusticia, sigue siendo el mismo. Temblamos. Lloramos. Seguimos siendo la misma nena con más ovarios, porque contestamos, aunque tengamos miedo. Ese rol lo estamos cambiando. Por nosotras, por nuestra nena interior de 9 años, y por todas las nenas que vienen. Gracias a Frida, esas nenas vienen con más ovarios ya. Ellas no se la van a bancar tampoco, machos sin deconstruir.
Nosotras nos vamos a seguir sintiendo rockstars por la calle después de todo el laburo que hicimos y hacemos por no dejarnos llevar por estereotipos de belleza inalcanzables o por los acosos y abusos que sufrimos. Sobrevivimos a todo eso. Nos cuidamos entre nosotras. No nos hacemos problema por el qué dirán, pero a sus agresiones directas las contestamos, no nos quedamos más en el molde.
Y ustedes pueden dejar de ser la caricatura ridícula y asquerosa que obtiene su merecido al final de la película. De nada.
Daniela Zarauz
Daniela Zarauz