viernes, 16 de diciembre de 2016

Sin título

Cuando era chiquita, jugaba con muñecas tipo bebés y tipo Barbie. Todas nenas, todas rubias, algunas con cuna incluída. Cuando me regalaron un bebote varón era impensado y lo llevaba a todos lados conmigo.
Las tipo Barbie venían con otros colores de pelo, morochas, coloradas, con trajes de sirena (había una sirena de pelo azul que amaba). Todas flacas y de piel blanca, eso sí. No tenían novio, eran noviecitas entre ellas (yo no entendía nada de eso, simplemente quería que se amaran y era lo que había). Aunque alguna vez fueron novias de algún Batman de mi hermano.
También jugaba con autitos. Pero la mayoría no eran míos, eran de mi hermano. Calculo que algún autito habré ligado, pero seguramente era rosa y no andaba como los otros. Y así como con mi hermano jugábamos con los autitos, también jugábamos con las muñecas y a nadie le molestaba, ninguna figura de autoridad nos decía nada, por suerte. A muchos nenes les dicen que no jueguen con muñecas, les prohíben el juego inculcándoles que 'lo de nena' no es para ellos (acaso no pueden ser papás?), y que si llegás a ser homosexual estás mal, hay algo malo con vos.
También jugaba con la pelota, hasta que la escuela acababa con mi buen ánimo en gimnasia cada año escolar. Era la más enana, la más lenta para correr (nunca agarré a nadie en la mancha), la que menos fuerza tenía (le pegaba como el ojete a la pelota), la que menos puntería tenía (nunca metí un gol, creo, ni atajé nada en el arco), la que se quedaba al final de la fila y si zafaba de pasar, mejor, la que elegían última para los equipos, la última que aprendió a saltar la soga y la última en aprender a andar en bici, la que más vergüenza tenía de tener que sacarse el guardapolvo. Era una mierda la vida en la hora de gimnasia, desde primer grado hasta el último año de la secundaria. Ni siquiera cuando las pibas en el 2006 (año de mundial) quisimos jugar al fútbol la profesora no quiso: jugamos 20 minutos y ninguna pegaba una, así que nos cagó a pedos durante todos esos minutos y nos mandó de vuelta a jugar al handball que ya nos tenía cansadas.
Creo que con lo que más nos gustaba jugar con mi hermano era con los "ladrillitos" (yo me hacía altas casas), con los peluches que eran variedad, y con los juguetitos que venían en el Kinder. En ese momento no los separaban por color.
Jamás me prohibieron jugar con algo en mi casa, jamás. Sin embargo algunos juguetes eran míos y otros de mi hermano. Parientes me regalaban muñecas, y a mi hermano le regalaban juegos de ingenio (con los cuales terminaba jugando yo también, siempre). Me pregunto qué habría pasado con mi juego si hubiera sido hija única o si tuviera hermana, sabiendo igual que a mis viejos no les molestaba ningún juguete. Me pregunto también qué habría pasado si alguien hubiera detectado mis inseguridades a la hora de hacer actividad física siendo tan chica, si esa profesora hubiera atendido a nuestras ganas de aprender (ponele, yo ya jugaba y otras chicas también) a jugar al fútbol aunque sea una clase.
Jamás me prohibieron jugar con algo, jamás. Sin embargo en mi adolescencia yo decía que "las mujeres manejan mal" y defendía mi postura con todos mis ovarios.
Jamás me prohibieron jugar con algo, jamás. Sin embargo hasta hace pocos años atrás no le creía a una piba que hablara de fútbol. Me parecía un privilegio ser mina y hablar de fútbol, me parecía una excepción y aguante ser única, marimacho, y saber y jugar fútbol. Pero mientras, yo no hablaba ni jugaba, por más que me haya criado en un hogar futbolero. Le creí a la profesora, posta. Nos dijo que no podíamos y le creí.
Jamás me prohibieron jugar con algo, jamás. Sin embargo hace cinco años quería convencer a una de mis mejores amigas a que tenga hijos, que cambie su parecer, porque era lo mejor que le podía pasar. Ella no quería parir, y yo la quería convencer. (Si estás leyendo y te acordás, perdón, me chupa un ovario y medio lo que quieras hacer de tu cuerpo y tu vida.)
Jamás me prohibieron jugar con algo, jamás. Tampoco nunca me dijeron que lo importante era mi imagen, no. Sí algún pariente lejano no podía nunca dejar pasar que "es hermosa la nena" siendo que en primer grado (salvo por gimnasia, ja) fui la mejor alumna, la que primero aprendió a leer a los pedos, bien de corrido y me daba vergüenza eso, o alguna vecina señora me recomendó que sea modelo, y qué raro que no quiera ser modelo, todas las chicas quieren ser modelos. Sin embargo sigo creyendo que me crece un poco el culo y estoy gorda ya. Sigo creyendo que las marcas que me están saliendo en la cara son horribles, pero bueno, ya no tengo 15, pero bueno, igual me torturo porque es gratis y aunque sepa que es todo mentira lo de la publicidad, igual me siento fea, gorda y vieja. Sigo saliendo sin depilarme a veces y creo que me van a mirar con asco personas que ni fú ni fá en mi vida e igual qué horror, debo agradar.
Jamás me prohibieron jugar con algo, jamás. Pero además me alentaron a hacer lo que me gustara. Nunca me sentí más poderosa y a gusto en el entorno escolar que entre los 13 y 14 años, cuando empecé a leer libros porque la profesora de lengua me inspiró a hacerlo, cuando empecé a aprender sobre modelación y modulación en plástica y no podía parar de pintar amaneceres porque el profesor era un capo y le gustaba lo que yo hacía por más choto que fuese para mí (eso sí, las esculturas te las debo, nunca me gustó hacer eso, me salían bien mierdass), cuando bailé Britney Spears con mis compañeras y su profesora de coreografía me vio bailar y me dijo "vos bailás bien" y se me fue la vergüenza un poco, o cuando me metí en la orquesta un año con el teclado y el otro año con la flauta y no sólo me gustaba y se me hacía fácil sino que esa profesora siempre me alentaba y casi me da un solo, sino fuera porque me dio vergüenza y no me salió.
Es distinta la sensación de no haber podido tocar ese solo o de no poder hacer esculturas, a la sensación de no haber podido jugar al fútbol esa vez en la secundaria o de no haber agarrado a nadie jugando a la mancha nunca.
¿Me van a decir que los juguetes, el entorno, el "vos no podés esto", el "vos estás para esto", no influyen en la vida de la gente aunque tenga la edad suficiente y la cancha de la experiencia para discernir?

sábado, 24 de septiembre de 2016

Carta abierta a los acosadores callejeros

Lo primero que diré es que me parecen una caricatura ridícula del bully/abusivo de cada película, serie, dibujo animado, relato de ficción. El típico macho que se las cree todas. Dibujado tipo monstruo baboso. Que está convencido de que no puede ser rechazado. Pero al final (o desde un principio) sí, es rechazado. Y termina quedando como el mayor de los idiotas que por hacerse el vivo, y si todo termina bien, recibe una lección.
Las mujeres seguimos teniendo que pagar derecho de piso para poder caminar tranquilas por la calle. Esto es histórico. Para el derecho al voto, hubo que luchar. Para el derecho al estudio, hubo que luchar. Para el derecho a ejercer, hubo que luchar. Ya tenemos esos derechos, joya.
Todo esto pasaba (incluso el derecho de caminar por la calle trancas, que nosotras todavía no tenemos) mientras a los varones siempre se les otorgó esos derechos. Nunca fue raro, no hubo que reclamarlos por su género.
Pero todavía falta la parte más difícil: la de los roles sociales que nos quieren imponer. La parte del cómo te tratan por ser de tal género/raza/orientación sexual/nacionalidad. La parte prejuiciosa de la vida privada y pública diaria. Cómo te representan en los medios según cada categoría. Qué cosas tenés que cumplir según cada categoría, sino no sos digna. Pueden usarse esas categorías para insultarte o insultar a otros.
A las mujeres no sólo nos SIGUEN diciendo que tenemos que parir, lavar platos, cocinar, ser maternales, no ser putas, pero tampoco frígidas. También tenemos que ser la femme fatale que atrae al macho. Aceptar cualquier cosa que nos digan o hagan en la calle sin nuestro consentimiento. Aceptar que nos acosen. Porque si no pudiste consentir, fue acoso. Si te tocaron, fue abuso.
Tenemos que ser admiradas por ustedes, y ustedes no pueden contenerse porque lo eligen así, porque se lo enseñaron así y eligen seguirlo haciendo. No son animales instintivos. Tienen raciocinio. Pero nunca se pusieron a pensar por un segundo que a la mina a la que le escupen su acoso le puede molestar y capaz no se los dijo por miedo a ustedes, porque son desconocidos para ella. Ustedes tienen ese poder. Ustedes pueden acosar. Ustedes nos dan miedo. Imagínense que tenemos que caminar por la calle todos los malditos días, y ustedes están ahí, esperando o no, pero por las dudas escupen. No pueden parar. Su masculinidad peligra si no nos escupen el acoso. Y no tiene nada que ver con la ropa, la facha, la edad que tengamos: con que parezcamos mujeres les alcanza, entonces escupen por ustedes. Escupen por su masculinidad. Ustedes tienen ese poder. Lo hacen porque pueden. Y nosotras, mientras tanto, nos jodemos. La pasamos mal. Pero a ustedes no les importa.
¿Por qué siguen queriendo decidir por nosotras, sexualizándonos cuando caminamos por la calle? ¿Por qué tenemos que bancarnos que nos llamen con ruidos como si fuéramos sus mascotas cuando estamos caminando? ¿Por qué no dejan de comportarse como machos asquerosos? Eso es lo que son, asquerosos. Lo que hacen es una falta de respeto hacia nuestra humanidad. Porque ante todo somos humanas, les aclaro. No somos ni la femme fatale, ni su mascota.
Podemos estar teniendo un malísimo día, queriendo despejarnos saliendo a caminar y nos vienen a recordar que ustedes mandan, que les chupa un huevo si nos molesta o no, si nos puede afectar emocionalmente o no. Somos un culo y tetas para ustedes, sin emociones ni sentimientos. No les importamos como dicen cuando los 8 de marzo o los 21 de septiembre nos regalan flores y nos tildan de hadas mágicas. Ah, pero cierto que las hadas mágicas no existen y tampoco tienen emociones. Mala mía.
Podemos estar teniendo un buenísimo día y nos lo arruinan indicándonos que ustedes son dueños de la calle. Nos venimos sintiendo divas y nos sentimos culpables de nuestra seguridad, que por cierto, nos costó años construir y sacar a la luz. Aún siendo seguras de nuestros cuerpos y ropa, sentimos culpa. Lindo sentimiento ¿no?
Podemos ser nenas de 9 años, y ustedes nos marcan el territorio de la forma más horrible. Somos nenas de 9 años que no entendemos por qué de repente nos violan la inocencia, que no entendemos por qué de repente llamamos tanto la atención de hombres grandes, que podrían ser nuestro papá o nuestros abuelos. Somos nenas de 9 años a las que nos va a costar salir de nuestras casas por la vergüenza que nos provoca cada señor grande (desconocido o no) que nos diga con tono lascivo "pero qué linda y grande que te estás poniendo". Somos esa nena de 9 años que no entiende qué ropa ponerse para que no le digan ni hagan nada, que no sabe si volver a pasar por tal o cual calle. No hay libertad ahí.
Por eso nos costó construir y sacar nuestra seguridad a la luz. Porque ya de nenas nos sacaron la seguridad y felicidad de la infancia de salir afuera a jugar o hacer lo que nos guste. Nos marcaron el territorio horriblemente.
Sí, con más de 20 o 30 años, el miedo a que te molesten y a tener que contestar porque ya no no nos bancamos esta injusticia, sigue siendo el mismo. Temblamos. Lloramos. Seguimos siendo la misma nena con más ovarios, porque contestamos, aunque tengamos miedo. Ese rol lo estamos cambiando. Por nosotras, por nuestra nena interior de 9 años, y por todas las nenas que vienen. Gracias a Frida, esas nenas vienen con más ovarios ya. Ellas no se la van a bancar tampoco, machos sin deconstruir.
Nosotras nos vamos a seguir sintiendo rockstars por la calle después de todo el laburo que hicimos y hacemos por no dejarnos llevar por estereotipos de belleza inalcanzables o por los acosos y abusos que sufrimos. Sobrevivimos a todo eso. Nos cuidamos entre nosotras. No nos hacemos problema por el qué dirán, pero a sus agresiones directas las contestamos, no nos quedamos más en el molde.
Y ustedes pueden dejar de ser la caricatura ridícula y asquerosa que obtiene su merecido al final de la película. De nada.

Daniela Zarauz

domingo, 24 de julio de 2016

Si las mujeres entendiéramos - Respuesta Feminista

Que no hay nada de malo en tener miedo y mostrarlo. Eso te hace humana.
Que si nos gustan los autos o el fútbol está todo bien y no hay por qué explicarlo. Y tampoco hace falta demostrarlo siendo sometidas a pruebas que lo demuestren. Los gustos no se justifican, no se explican ni se prueban.
Que sos bella seas gorda o flaca, estés llorando, enojada o sonriendo.
Que no te pueden violentar económicamente.
No hace falta ser valiente, poderosa y exitosa a toda hora. A nadie le hace falta eso.
Que no es necesario ser “la mujer de”. Podés ser vos.
Que si querés un abrazo está bien, y si no también.
Lo difícil que es comprender lo que nunca nos han enseñado.
Que llorar está bien.
Que mucha gente también pasa noches sin dormir.
Que toda persona necesita silencio y charla. Depende el humor.
Que si te lastiman te tenés que defender.
Que aunque te doblen en altura y músculos, no te pueden violentar.
Que pensamos, razonamos y sentimos como cualquier ser humano.
Que demostramos sentimientos como podemos o como aprendimos, como cualquier ser humano.

Si las mujeres entendiésemos todo esto, si lográsemos mirar hacia dentro nuestro, si nos diéramos cuenta de que cuando pedimos respeto no estamos encasillando a nadie, si pudiésemos sentir que para nosotras la mejor demostración de amor es escucharnos a nosotras mismas y cuidarnos, si las mujeres no bajáramos nunca la guardia, nos defendiéramos y reclamáramos, organizadas, si pudiéramos incrementar la comunicación con otras personas, la alegría de hacer lo que se nos cante y la pasión por lo que hacemos, y si nos dejáramos ser sin tanto mandato ni expectativa, comprenderíamos que somos nosotras como personas únicas e irrepetibles el propio sentido de nuestras vidas, que nos necesitamos a nosotras.

Al final del día, donde se acaban las bromas, donde no hay público ni formas, donde solo queda una persona y sus latidos, ahí estamos. Solas o acompañadas, eso lo decidimos nosotras.

Original (fuente no confiable): http://l.facebook.com/l.php?u=http%3A%2F%2Fmoreliaglobal.com%2Fsi-las-mujeres-entendieran-jess-browne%2F&h=HAQGYorjy